Posiblemente esta sea una de las preguntas más frecuentes que podemos habernos hecho alguna vez.¿Es malo pintarse las uñas? Mucha tinta se he vertido al respecto y es que con el reciente apogeo de la industria cosmética especializada en el sector, cada vez vemos salir al mercado nuevas marcas de esmaltes para uñas, nuevas técnicas, nuevos protocolos…en lo que ya se ha convertido en algo más que en un servicio de belleza. Hoy en día pintarse las uñas es casi como pintarse los labios. Ya sea por moda, por seguir las tendencias o porque simplemente nos vemos y nos sentimos más guapas.

¿Mito o leyenda?

Pues bien, vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema para que podamos elegir en conocimiento de causa, si nos pintamos las uñas ininterrumpidamente o debemos descansar. Para ello hemos escrito hace ya un tiempo otro post hablando sobre los principales mitos y leyendas sobre las uñas. Así que si os interesa el tema, os invitamos a la lectura y a que nos comentéis cualquier tipo de duda que os pueda surgir.

 

Aunque antes de nada vamos a aclarar de una vez por todas un mito recurrente que es esencial tener en cuenta: ¿las uñas respiran? ¿es necesario dejar respirar las uñas?
Contundentemente, la respuesta es NO. No existe ninguna razón para creer que las uñas respiran. Las uñas no están vivas y no tienen pulmones que les proporcionen la habilidad de absorber oxígeno directamente a través de la placa ungueal. 100% del oxígeno requerido por la matriz (donde la uña se forma) proviene del flujo sanguíneo y 0% del exterior de la uña. Todo lo que la uña necesita para crecer convenientemente, oxígeno, nutrientes…etc es suministrado por el flujo sanguíneo hasta la matriz de la propia uña, desde donde esta se forma. Ningún nutriente o aire puede ser absorbido desde el exterior de la placa de la propia uña. Por consiguiente, una uña sana crecerá con normalidad sin necesidad de oxígeno exterior mientras reciba el correcto y sano riego sanguíneo. Con esto queda claro que las uñas no necesitan respirar.

Pintarse las uñas con esmalte normal. El esmalte de toda la vida.

Es incorrecto sostener que el mero hecho de pintarse las uñas es perjudicial para la salud de la uña o incluso que esto pueda tener consecuencias graves para la salud general de la persona. Los esmaltes en sí no tienen la capacidad de estropear la uña. La mayor parte de los problemas que puedan ocurrir en este aspecto son generalmente producidos por el mal uso que se hace de este tipo de productos a la hora de su aplicación o de su retirada.

La incorrecta preparación de la uña por exceso de limado, la aplicación casera de esmaltes sin previa capa base, la retirada con productos altamente concentrados en acetona, el mordisqueo del esmalte cuando este empieza a deteriorarse suelen ser los principales responsables del deterioro de las uñas. A veces también podemos observar, después de haber retirado el esmalte, que la uña parece estar más blanda. Enseguida confundimos uña blanda con uña débil, estropead. En la mayoría de los casos esto se debe únicamente al incremento de hasta un 15% de la humedad en la uña producida por la aplicación del esmalte. Este actúa como una capa impermeable y el efecto puede durar hasta 24 horas después de haber retirado el esmalte. Es un efecto similar a cuando retiramos una tirita de nuestra piel después de haberla llevado durante varios días.

En cuanto a la composición química de los esmaltes.

En cuanto a la composición química de este tipo de productos, la Agencia Española de Dermatología y Venereología, cree que no hay razón para preocuparse por los productos comercializados en España. Todos ellos deben pasar exhaustivos controles sanitarios. Las propias empresas cosméticas llevan años empeñadas en la fabricación de esmaltes para uñas con un bajo contenido en esos productos dichos peligrosos o potencialmente nocivos para la salud si su contenido supera  los límites permitidos. Pintarse las uñas no es malo. Actualmente el porcentaje de mujeres que han presentado algún tipo de alergia por el uso de pinta uñas es muy bajo, un 6,6%.

Aplicaciones repetidas de esmaltes semi permanentes y otros tipos de recubrimientos como gel o acrílico.

El uso de otro tipo de aplicaciones como es el caso del esmalte semi permanente, el gel o las uñas acrílicas puede prestarse a confusión. Hay que dejar claro que cualquier tipo de producto, ya sea esmalte normal, semi permanente, uñas postizas, esculpidas…etc puede dañar la uña si no se utiliza correctamente y no se le da el cuidado requerido. Y esto no sólo a la hora de su aplicación sino sobre todo a la hora de su mantenimiento y retirada. Las uñas, al igual que el pelo, están compuestas por una proteína rica en azufre que todos conocemos como queratina. Casi todas hemos acudido alguna vez de forma más o menos regular a que nos corten el pelo, nos den un tinte o nos hagan mechas. Sin hablar a veces de los excesivos planchados, rizados…etc. Todas sabemos igualmente que el pelo se puede dañar por una mala aplicación del color, por un mal cuidado posterior…etc Y con todo ello nunca hemos oído hablar que haya que dejar respirar el pelo, dejarnos la canas al aire durante unas semanas para que respire o que se dañe porque llevamos cubriendo nuestras canas desde hace ya unos años. Pues con las uñas pasa lo mismo.

En resumidas cuentas:

Estamos en 2019 pero todo indica que nos hemos quedado estancados en ideas de principios del siglo XX. Más que ideas es lo que contaban nuestras abuelas, esos dichos populares: demasiado pintarse las uñas es malo, hay que dejarlas respirar…. Hoy en día, la industria cosmética es una de las más avanzadas y punteras en cuanto a avances técnicos y desarrollo de productos. Por ello, el preocuparse por si demasiados esmaltados son nocivos para la salud de nuestras uñas o incluso para la propia salud es exagerado. Valdría más la pena concentrar nuestra atención en la calidad de nuestra alimentación, que a su vez es la que tendrá consecuencias directas sobre nuestra salud general y en particular sobre la de nuestras uñas, que perderse en mitos y leyendas que sólo nos hacen perder de vista nuestro objetivo principal: sentirnos guapas, sentirnos bien. ¿No os parece?

Fuente: Face-to-face with Doug Schoon