El 1 de septiembre de 2025 entró en vigor en toda la Unión Europea una medida que está dando mucho que hablar en el sector de la manicura: la prohibición del Trimethylbenzoyl Diphenylphosphine Oxide (TPO) en productos cosméticos, incluidos los esmaltes y geles UV.

La decisión se enmarca dentro de la 7ª actualización del Reglamento Europeo de Productos Cosméticos (CE 1223/2009), que incorpora al TPO en el Anexo II, la lista de sustancias prohibidas. Aunque la norma busca reforzar la seguridad del consumidor, ha generado una ola de preocupación entre profesionales, fabricantes y distribuidoras.

En este artículo te contamos qué es el TPO, por qué se prohíbe, qué opinan los expertos y cómo impactará en la práctica profesional.

¿Qué es el TPO y por qué era tan importante?

El TPO es un fotoiniciador: un ingrediente que permite que los esmaltes y geles de uñas se endurezcan cuando se exponen a lámparas LED o UV.

Gracias a él, la manicura semipermanente se convirtió en sinónimo de durabilidad, brillo y resistencia, lo que lo hizo muy popular tanto en salones como en uso doméstico.

Durante años, el TPO fue uno de los ingredientes más eficaces y utilizados en esmaltes de alta calidad. Sin embargo, en 2023 fue reclasificado bajo la normativa CLP (Reglamento CE 1272/2008) como una sustancia CMR de categoría 1B (posible riesgo reproductivo).


¿Por qué la Unión Europea lo prohíbe?

La decisión se apoya en estudios realizados en ratas de laboratorio, donde dosis muy elevadas de TPO administradas por vía oral produjeron efectos adversos en la fertilidad y el desarrollo embrionario.

Lo importante es matizar que:

  • No existen estudios clínicos en humanos sobre toxicidad reproductiva del TPO.

  • Las dosis administradas en los experimentos no tienen relación con la exposición real en uñas, donde el TPO está presente en un 1–3% y queda inmovilizado en la red polimérica tras el curado.

  • El riesgo de absorción sistémica en uso cosmético es prácticamente inexistente.

En resumen: se trata de una prohibición preventiva, basada en el potencial de la sustancia y no en evidencia de riesgo real en su aplicación en manicura.


Las críticas de los expertos

El reconocido químico estadounidense Doug Schoon, una de las mayores autoridades mundiales en ciencia de las uñas, envió recientemente una carta abierta a la Comisión Europea manifestando su oposición a esta medida.

¿Quién es Doug Schoon?

Doug Schoon es investigador, consultor internacional y ex director científico de Creative Nail Design (CND). Es autor de varios libros de referencia, como Nail Structure and Product Chemistry, y lleva más de 30 años asesorando a marcas, organismos reguladores y asociaciones del sector. Su voz es una de las más respetadas en temas de seguridad y formulación de productos para uñas.

En su carta, Schoon advierte que:

  • La prohibición se basa en un marco hazard-based (peligro potencial) y no en un análisis risk-based (riesgo real por exposición).

  • Obligar a retirar productos con TPO implica pérdidas millonarias para salones, fabricantes y pequeñas distribuidoras que ya han invertido en stock.

  • Ya hubo precedentes similares, como el caso del peróxido de benzoilo en los años 80, cuando se prohibió en cosmética y después se reconoció que la medida fue desproporcionada.

  • Y sobre todo, considera una aberración que entre la publicación oficial de la ley y su entrada en vigor solo se concedan tres meses de margen. Un plazo insuficiente para reformular productos, agotar inventarios o adaptarse a los cambios regulatorios.

 

La paradoja: seguro en odontología, prohibido en uñas

Un punto que aumenta la controversia es que el TPO sigue estando permitido en odontología bajo la normativa europea de productos sanitarios (MDR).

De hecho, el grupo alemán VDDI (fabricantes dentales) ha concluido que los productos con TPO son seguros en la práctica clínica siempre que se curen correctamente. Según sus investigaciones:

  • El residuo tras el curado es extremadamente bajo.

  • No alcanza niveles tóxicos ni supone un riesgo para el paciente.

  • Incluso en resinas 3D usadas en tratamientos dentales, el riesgo tóxico es mínimo.

Esto plantea una contradicción difícil de explicar: una misma sustancia es considerada segura en aplicaciones médicas, pero prohibida en aplicaciones cosméticas donde la exposición es incluso menor.


Impacto en la industria y en los salones

La entrada en vigor de esta prohibición tendrá varias consecuencias:

  • Fabricantes e importadores → deberán reformular todos sus esmaltes y geles para poder comercializarlos en la UE.

  • Distribuidores y salones → no podrán vender ni usar productos que contengan TPO después de septiembre 2025.

  • Fiscalización → se revisarán productos, envases e importaciones para garantizar el cumplimiento de la norma.

  • Económicamente → supondrá pérdidas para negocios que ya han invertido en stock, así como sobrecostes de reformulación y posibles retrasos en la disponibilidad de productos.

El mayor problema es que el plazo de transición es prácticamente inexistente. Entre la publicación oficial de la ley y su entrada en vigor solo se conceden tres meses, lo que no da margen real de actuación.

Esto supone que:

  • Fabricantes y distribuidores se verán obligados a desechar productos perfectamente seguros.

  • Salones pequeños y medianos tendrán que asumir pérdidas directas por el stock que no podrán usar.

  • Y lo más grave: esas pérdidas acabarán repercutiéndose sobre el cliente final, que probablemente verá un aumento de precios en los servicios y menos disponibilidad de productos durante la transición.

En la práctica, se trata de una medida que no solo es desproporcionada frente al riesgo real, sino que además castiga al consumidor, que terminará pagando el coste de una regulación apresurada.


¿Qué alternativas reemplazarán al TPO?

La industria ya está trabajando en fórmulas TPO-Free, con otros fotoiniciadores:

  • TPO-L → el reemplazo principal y más seguro.

  • BAPO → muy eficaz en esmaltes pigmentados.

  • PBPO (Irgacure 819) → ofrece curado rápido bajo LED.

  • CQ (Camphorquinona) → histórico, seguro y aún vigente.

  • Fórmulas híbridas → combinaciones que aseguran estabilidad y buen color.

En los próximos meses veremos llegar más lanzamientos adaptados a esta normativa.


Mensaje de calma para las clientas

Es fundamental aclarar que:

  • La prohibición en Europa es preventiva, no porque existan casos clínicos de riesgo.

  • En otras regiones, como Latinoamérica, los esmaltes con TPO siguen siendo legales y considerados seguros en su uso profesional.

  • Las uñas de las clientas están protegidas y seguras: la norma es una actualización regulatoria, no una alarma de salud.


Conclusión

La prohibición del TPO en cosméticos es un cambio profundo que afectará a toda la cadena del sector uñas, desde fabricantes hasta profesionales en salón. Aunque muchos expertos la consideran una medida desproporcionada, lo cierto es que la realidad regulatoria en Europa obligará a adaptarse.

Lo más cuestionable no es solo la base científica de la medida, sino también el plazo irreal de tres meses dado para cumplirla, que supone una carga desproporcionada y poco viable para la industria y los profesionales. Y lo peor: esas pérdidas acabarán siendo repercutidas en el cliente final, que tendrá que asumir el encarecimiento de los servicios y la menor disponibilidad de productos.

El reto ahora es doble: por un lado, garantizar la transición hacia productos TPO-Free sin perder calidad ni confianza, y por otro, informar con claridad a las clientas, transmitiendo seguridad y profesionalismo.

Porque más allá de la química y las normativas, la manicura sigue siendo un espacio de belleza, cuidado y confianza. Y ese seguirá siendo nuestro compromiso.

La respuesta de Nenha ante la nueva normativa

En Nenha hemos seguido de cerca la evolución de esta regulación y nos hemos anticipado al cambio. Desde hace tiempo trabajamos con la mayoría de productos libres de TPO, veganos y 22-Free, garantizando así fórmulas seguras, responsables y alineadas con las tendencias internacionales de cosmética consciente. Los pocos casos residuales que aún contenían este componente han sido retirados de inmediato, asegurando que nuestros servicios se mantengan a la vanguardia, sin interrupciones ni riesgos para nuestras clientas.

Es probable que, a partir de principios de año, se produzcan ajustes en los precios, ya que los fabricantes se verán obligados a reformular y asumir sobre costes derivados de esta nueva reglamentación. Sin embargo, queremos dejar claro que, según lo expuesto en este artículo y apoyándonos en la opinión documentada de expertos como Doug Schoon, el riesgo para la salud derivado de la presencia de TPO en esmaltes es mínimo y no debe generar alarma.

Nuestro compromiso es transmitir información veraz, diferenciarnos de prácticas amateurs o importadores que operan fuera de la normativa y garantizar que en Nenha seguimos ofreciendo siempre la máxima calidad técnica, seguridad y profesionalidad, cuidando tanto de nuestras clientas como de la integridad de nuestro oficio.