Las manos son nuestra carta de presentación, pero a menudo, nuestras uñas empiezan a mostrar señales que no sabemos interpretar. Las estrías longitudinales —esas líneas verticales que recorren la uña de arriba abajo— son una de las consultas más frecuentes en nuestro salón. A menudo se perciben como un simple “defecto” estético que hay que ocultar, pero desde la visión técnica de Nenha, las entendemos como una llamada de atención de la matriz ungueal.

¿Qué son realmente las estrías y por qué aparecen?

Para entender la solución, debemos entender el origen. Las estrías no son algo que “crezca encima” de la uña; son el reflejo del ritmo de queratinización de la matriz (la zona donde nace la uña). Podemos compararlas con las arrugas en la piel: con el paso del tiempo, la producción de lípidos y la retención de agua disminuyen, haciendo que la superficie deje de ser lisa.

¿Por qué aparecen las estrías? Las causas profundas

Entender la aparición de las estrías requiere mirar debajo de la piel, concretamente a la matriz ungueal. La matriz es la “raíz” donde se generan las células de queratina que forman la uña. Cuando esta zona sufre, la uña sale defectuosa de fábrica.

  • El envejecimiento de la matriz (Senescencia celular): Así como la piel pierde colágeno, la matriz de la uña pierde su capacidad de producir una placa uniforme. Con los años, el recambio celular se vuelve irregular: unas zonas de la matriz trabajan más rápido que otras, creando ese relieve de “cordillera” (crestas y valles) que vemos en la superficie.

  • Déficit de lípidos y cemento intercelular: Las capas de queratina se mantienen unidas gracias a unos lípidos naturales. Con la edad o por causas genéticas, la uña deja de fabricar este “pegamento”. Al faltar cohesión, las fibras de queratina se separan longitudinalmente, formando la estría.

  • Micro-traumatismos en la matriz: No hablamos de un golpe fuerte que pone la uña negra, sino de la presión constante. Empujar la cutícula de forma agresiva en casa, morderse las pieles o incluso el uso de herramientas metálicas sin control profesional puede dañar permanentemente las células madre de la matriz. Si una célula madre de la uña se daña, siempre producirá una queratina defectuosa en esa línea específica.

  • Alteraciones circulatorias: La matriz necesita un riego sanguíneo perfecto para fabricar queratina sana. Cualquier déficit de microcirculación periférica (común en personas con manos frías o problemas vasculares) hace que la matriz “se alimente mal”, dando lugar a una uña más fina y estriada.

El errores fatales:

1.El limado para “alisar” la superficie

Es aquí donde la mayoría de las personas cometen un error irreversible en casa o en centros no especializados. Ante la irregularidad de la estría, la respuesta instintiva es usar una lima pulidora para “alisar” la uña y que el esmalte quede perfecto.

 Nuestra advertencia como profesionales de la manicura es clara: No lo hagas.

La estría representa un punto donde la placa ungueal es más fina en su “valle” y más gruesa en su “cresta”. Al limar para igualar, estás rebajando el grosor total de la uña al nivel del punto más débil. ¿El resultado? Una uña extremadamente frágil que, al mínimo impacto o torsión, se rajará verticalmente siguiendo la línea de la estría. No has solucionado el problema, has destruido la arquitectura natural de tu uña.

2. El peligro del esmalte semipermanente: el peor enemigo de las estrías

Si tienes uñas estriadas, hay un servicio que te desaconsejamos formalmente: el esmalte semipermanente convencional (soak-off). Aunque es un servicio popular y accesible, su proceso de retirada es incompatible con la salud de una uña con surcos.

La trampa de la acetona: El esmalte semipermanente requiere, para su eliminación, una exposición prolongada a la acetona o un producto a base de acetona, o menos agresivo (entre 5 y 15 minutos dependiendo del tipo y calidad del esmalte de gel)  Para una uña sana, esto ya es un estrés; para una uña estriada, es una catástrofe. Las estrías son, en esencia, grietas en la estructura de la queratina donde el “cemento” intercelular ya es escaso. La acetona penetra profundamente en esos valles de la estría, barriendo los pocos lípidos naturales que quedan.

¿Cuál es la consecuencia real? Al resecarse de forma extrema, la estría se vuelve rígida y pierde su mínima capacidad de flexión. Al salir del salón, tu uña está más “crujiente” que antes. Con cada retirada de semipermanente, la estría se profundiza y la placa se vuelve quebradiza, favoreciendo que la uña se abra como un hojaldre o se fracture verticalmente.

En NENHA no utilizamos este método de “baño en acetona”. Nuestro protocolo se basa en el mantenimiento mecánico mediante limado profesional (torno) sobre una base de gel de refuerzo. Al no retirar nunca el producto por completo con químicos, mantenemos la hidratación interna de la estría y protegemos la placa de la erosión química.

Consejo NENHA: Si te ofrecen retirar producto con acetona sobre una uña estriada, estás acelerando el envejecimiento de tus manos. Elige siempre técnicas que respeten la química natural de tu queratina.

La precisión del torno: Por qué la técnica importa tanto como el producto

Si bien hemos desaconsejado la acetona por su agresividad química, el uso del torno para la retirada mecánica no es una “solución mágica” si no se ejecuta con maestría. En NENHA somos claros: el uso del torno sobre uñas estriadas debe ser exclusivamente profesional.

El riesgo de una mala praxis Una uña con estrías tiene una superficie irregular, con “montañas y valles” de diferente grosor. Si un técnico no tiene la formación adecuada o si intentas hacerlo en casa:

  • Fricción y calor: El exceso de presión en una zona fina de la estría genera un calor friccional que puede quemar el lecho ungueal o dañar las células de la matriz, agravando el problema de por vida.

  • Sobre-limado: Es extremadamente fácil traspasar la capa de producto y empezar a limar la queratina natural, dejando la uña “papel de fumar”.

  • Vibración traumática: Una fresa mal equilibrada o una velocidad incorrecta generan vibraciones que pueden provocar micro-desprendimientos de la placa o incluso agravar afecciones como la psoriasis si el lecho está sensible.

La solución que Nenha propone: Ingeniería y Biotecnología

En nuestro salón, no tapamos las estrías; las reforzamos mediante un protocolo de tres pasos que combina química y física:

  1. IBX System (Fusión interna): A diferencia de los endurecedores tradicionales que solo actúan por fuera, el tratamiento IBX penetra en las capas superiores de la placa y se fusiona mediante calor y luz LED. Esto crea una red de soporte interna que une las capas delaminadas por las estrías.

  2. Prebase Elástica y Refuerzo (Overlay): Las uñas estriadas son rígidas y quebradizas. Aplicamos una prebase con memoria elástica que sirve de amortiguador entre tu uña natural y el gel de construcción. Esto permite que la uña “respire” y se mueva sin que el producto se despegue de los surcos.

  3. La técnica del vaciado del borde libre: Esta es nuestra firma. En uñas con estrías profundas, la uña natural tiende a separarse del producto en la punta. Para evitarlo, vaciamos ligeramente la uña natural en el borde libre, dejando que el gel sea el que soporte el desgaste. Es una “ortopedia” que protege tu queratina.

  4. Aquí una prueba del antes y después del tratamiento que hacemos en el salón.

El compromiso de las 3 semanas

La física no perdona. A medida que la uña crece, el peso del refuerzo se desplaza hacia adelante. En una uña sana, esto puede aguantar un poco más, pero en una uña estriada, el desplazamiento del centro de gravedad crea un “punto de tensión” crítico. Si esperas más de 21 días, el riesgo de que la uña se quiebre longitudinalmente —una rotura dolorosa que llega al lecho ungueal— aumenta un 70%.

En NENHA, la belleza es la consecuencia natural de una uña sana y bien estructurada.