No siempre necesitas quitaesmalte a base de acetona para retirar el esmalte de tus uñas.

En esta situación tan extraña, difícil e inaudita como la invasión de este virus que nos está paralizando, muchas nos encontraremos, a causa de este confinamiento, ante la imposibilidad de poder cuidar nuestra manicura de manera profesional. La mayoría con esmalte semi permanente o esmalte normal y a lo mejor sin acceso a ningún tipo de quitaesmalte, todavía menos a un producto adecuado para retirar el semi permanente. ¿Qué podemos hacer? Aquí os dejamos 7 soluciones para retirar el esmalte de uñas sin utilizar quitaesmalte. Increíble ¿verdad?

Solución 1: Rodajas de limón

El limón es un ingrediente natural que nos permitirá retirar en un abrir y cerrar de ojos el esmalte de uñas. Es muy sencillo, todo lo que necesitas es un poco de agua caliente con jabón y un par de rodajas de limón. La acidez del limón es lo que hace que este método sea tan eficaz.

1. Introduce tus dedos en un bol con agua caliente jabonosa durante al menos 5 minutos.
2. Usa una rodaja de limón para frotar tus uñas como si estuvieras utilizando un algodón impregnado en acetona.
3. Vuelve a lavar tus manos una vez que el esmalte haya desaparecido.
4. No te olvides de hidratar bien tus uñas. Este es un punto a tener en cuenta después de haberlas frotado con la acidez de limón.

La gran acidez presentes tanto en el zumo del limón como en el vinagre los convierten en sustancias eficaces para gran tipo de funciones, en este caso, doblaremos su eficacia si los combinamos para retirar el esmalte de uñas normal e incluso el semipermanente. Además se encuentran muy fácilmente en cualquier establecimiento de alimentación y casi todos los tenemos en casa.

1. Sumerge tus dedos agua caliente jabonosa durante al menos 15 minutos. Esto facilitará el proceso.
2. Mezcla bien a partes iguales, zumo de limón y vinagre blanco.
3. Empapa un trozo de algodón en la mezcla y en vez de frotarlo sobre las uñas mantenlo durante al menos 30 segundos presionado sobre la uña. Esto permite que los componentes rompan las capas de esmalte de manera eficaz. Retira los restos de esmalte con ayuda del algodón.
4. Lava tus manos y uñas con agua jabonosa y abundante. No olvides hidratar bien tus uñas con aceite de cutícula o crema. El ácido de estos ingredientes puede resecar mucho las uñas.

Frotar con alcohol es una solución de reemplazo bastante utilizada en ausencia de quitaesmalte. Es fácil de encontrar, barato y todo lo que necesitas en un poco de algodón, un bol de agua caliente jabonosa y alcohol.

1. Introduce tus dedos en un bol de agua caliente jabonosa durante 5-15 minutos. Si tienes varias capas de esmalte puedes pasar previamente un limado superficial para intentar rayar las capas superiores y facilitar el proceso.
2. Empapa un algodón en alcohol y frótalo en cada uña hasta hacer desaparecer el esmalte.

3. Lava las manos con agua y jabón y sobre todo no olvides de aplicar aceite de cutículas o en su defecto cualquier crema hidratante que tengas.

Casi todo el mundo tiene en su botiquín un bote de agua oxigenada. Igual que el alcohol, este producto se puede encontrar fácilmente en la farmacia, supermercado…etc y es tan o más eficaz que el alcohol ya que realiza prácticamente ella sola todo el trabajo.

1. Mezcla 2 partes de agua oxigenada y 1 parte de agua templada en un bol.
2. Introduce tus dedos durante unos segundos.
3. Con tus dedos sumergido en  la solución intenta retirar el esmalte de las uñas.
4. S después de seguir estos pasos no consigues retirar todo el esmalte, lima suavemente los restos con una lima fina.
5. Lava tus manos con agua y jabón abundantemente y sobre todo no olvides de hidratar tus uñas.

Los dentífricos, en particular los blanqueadores, funcionan mejor para este fin. También es un método menos agresivo que las soluciones precedentes así que en función del tipo de esmalte que tengamos podemos empezar por esta e ir probando. Además, todo el mundo tiene pasta de dientes en su casa.

1. Introduce tus dedos en un bol de agua caliente jabonosa durante 5-15 minutos. Esto facilitará el proceso.
2. Pon una pequeña nuez de dentífrico en un algodón y aplícalo sobre la uña durante unos 30 segundos haciendo movimientos circulares.
3. Frota suavemente hasta que logres hacer desaparecer el esmalte.
4. Lava las manos con agua y jabón y sobre todo no olvides aplicar aceite de cutículas o en su defecto cualquier crema hidratante que tengas.

Correcto, estamos combatiendo el mal con el mal, pero funciona. Los solventes presentes en la composición de los esmaltes nos sirven para ablandar el esmalte ya aplicado. Simplemente, intenta evitar esmaltes de secado rápido ya que estos serán de menor eficacia por su composición química.

1. Aplica esmalte de uñas en capa gruesa, una uña a la vez hasta haber terminado el proceso.
2. No dejes secar el esmalte y con ayuda de papel de cocina limpia contundentemente el esmalte. Repite este proceso varias veces hasta conseguir el resultado deseado en cada uña, sobre todo si llevas varias capas de esmalte.
3. Si esta solución no te funciona del todo puedes combinar algunas de las otras aquí indicadas hasta que consigas el resultado que deseado.
4. No olvides de lavarte las manos con abundante agua y jabón. Estos procesos pueden resecar tus uñas.

 

Este tipo de producto contiene alcohol y por ello, al igual que el alcohol, también puede ayudarnos para este propósito.

1. Introduce tus dedos en un bol de agua caliente jabonosa durante 5-15 minutos. Esto facilitará el proceso ya que ablandará ligeramente la uña y el esmalte sobre ella.
2. Pulveriza la laca sobre un algodón seco.
3. Mantén el algodón sobre cada uña durante al menos unos 30 segundos.
4. Ayúdate mediante movimientos circulares hasta que logres hacer desaparecer el esmalte.
5. El alcohol reseca mucho, así que no olvides lavarte las manos en abundante agua con jabón e hidratarlas generosamente.

Alcohol, agua oxigenada, limón, dentífrico, vinagre e incluso el propio esmalte de uñas pueden ser grandes aliados para retirar el esmalte viejo ya no deseado que queréis retirar en urgencia. Usando estas técnicas, que sí suponen un gasto de tiempo extra, pero que pueden ser muy útiles en estos tiempos de confinamiento cuando no tenemos fácilmente a nuestro alcance los productos adecuados o la manera de acudir a un profesional. Es importante subrayar que estas soluciones son remedios de urgencia y que pueden funcionar mejor o peor en función de múltiples factores como: el tipo de esmalte que lleváis, las capas que os habéis puesto, la calidad del esmalte, los días que hace que os lo habéis puesto, vuestra calidad de uña…etc. En cualquier caso son soluciones no dañinas para vuestras uñas, a veces incluso más saludables que el utilizar acetona pura o quitarse el esmalte a mordiscos. Pero sobre todo, no subestiméis el «post-operatorio»: hidratar una vez efectuado el proceso.

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