5 consejos para mejorar tu belleza interior

Cada persona tiene un punto de partida en su equilibrio personal inducido por su genética, cultura, factores sociales y experiencias vividas, con lo cual, hablar de Bienestar Interior hace referencia al cúmulo de todos estos elementos en un grado de interacción perfecta, estado más conocido como felicidad. Esto, para la mayor parte de personas significa sentirse bien, ya sea a nivel psíquico, a nivel físico o en ambos niveles, así como estar satisfecho con la vida en general y con las diferentes áreas que la componen.

Podríamos explicar esto como la maquinaria interna de un coche, el cual para poder funcionar bien necesita una serie de elementos como gasolina, aceite o temperatura en unos niveles determinados. Cuando falta algo de lo anterior el coche envía un mensaje de alerta para que se restablezca el equilibrio: se enciende la luz de que el depósito de gasolina está en la reserva, el indicador del nivel de aceite, el indicador de la temperatura, etc. Si el conductor no restablece el nivel adecuado, el coche podría dejar de funcionar. Lo mismo sucede con los organismos vivos. Para funcionar bien, sobrevivir y perpetuar nuestros genes nos conviene una serie de elementos en nuestra vida, como oxígeno, proteínas, hidratos de carbono, agua, trabajar para conseguir lo anterior, descansar para recuperarnos del trabajo, relaciones que nos ayuden cuando no podemos trabajar y cuidar de nosotros mismos, sexo para perpetuar nuestros genes, etc. Cuando alguna necesidad no está adecuadamente cubierta nuestro cerebro nos envía avisos de malestar que nos impulsan a reaccionar y a cubrirla adecuadamente. Cuando la necesidad vuelve a estar cubierta en unos niveles adecuados, el cerebro envía mensajes de bienestar para avisarnos de que el organismo ha vuelto a su equilibrio.

Entonces trabajar ese bienestar personal es como trabajar un músculo: cuanto más se ejercita más grande se hace. No importa si el músculo es mínimo o está atrofiado; a base de trabajarlo se desarrolla. Si entrenamos la capacidad del bienestar una y otra vez, es imposible no ir obteniendo resultados notables y prolongar la sensación de tranquilidad y plenitud.

En esta entrega queremos acercarte más a ese estado de plenitud, a través de tus manos, hablándote sobre algunas técnicas y consejos sencillos que podrás aplicar de forma consciente y cotidiana en cinco pasos sencillos y enriquecedores para empezar a ver resultados satisfactorios al cabo de poco tiempo.

1. Automasaje: Una de las formas más antiguas de reconectarnos con nuestro equilibrio es a través del masaje. El contacto con la piel abarca un infinito mundo de bienestar, por lo que al masajear tus manos percibirás una profunda sensación de calma y relajación. Comienza sentándote en un lugar silencioso, busca una postura cómoda y coloca unas gotas de aceite esencial entre las palmas de tus manos, puedes usar uno según lo que desees: lavanda para relajar, naranja o menta para energizarte, jazmín o jojoba para la concentración o almendras para restaurar tus tejidos. Frotando suavemente, realiza ligeras fricciones sobre tus muñecas y entre tus dedos y luego recorre tus palmas con los nudillos ejerciendo suave presión en las zonas blandas para liberar tensiones. Finaliza con suaves estiramientos de tus dedos y haciendo profundas inhalaciones con las manos unidas frente a tu rostro.

2. Reiki: esta técnica milenaria persigue evitar enfermedades y desequilibrios energéticos, a través de la imposición de las manos como medio de sanación, con lo cual tus propias manos son las herramientas de curación. Para incorporarla a tu rutina de bienestar comienza por inhalar profundamente, y lleva tu atención a las manos, sintiendo y percibiendo con detalle tus dedos, dorsos y palmas. Ahora al exhalar pon tu atención en el espacio que hay entre ellas. Ve acercando las dos manos, poco a poco, hasta que casi juntes la punta de tus dedos. Empieza a jugar con tus manos y tu energía, acerca la derecha a la izquierda, y al contrario. Luego sepáralas, poco a poco. Ve creando como una bola de energía imaginaria entre tus manos. Ten en cuenta que donde va tu atención, va tu energía. Por eso es importante que tu atención esté siempre puesta en el espacio entre tus manos. Cuanto menos muevas el pensamiento de la zona, más notarás la energía. Cuando empieces a tener sensaciones en tus manos, ve separando las manos manteniendo esa bola de energía que TÚ has creado…posándola sobre las distintas partes de tu cuerpo, concentrándote en las zonas de malestar o incomodidad transformándolas en zonas de equilibrio. A medida que lo practiques, tu consciencia irá despertando poco a poco.

3. Meditación: La sensación de plenitud mental nos ofrece la posibilidad de reprogramar nuevos conceptos en el pensamiento. Y por ende de transformar nuestras acciones, armonizando nuestra interacción con el entorno. Meditar es escuchar la voz consciente de nuestro interior, separándonos de lo externo para vincularnos con un pensamiento más claro y profundo. Para lograr ese estado de conexión puedes tumbarte en un sitio confortable y cálido, cerrando tus ojos colocando suavemente ambas manos sobre tu abdomen para activar y repetir frases (mantras) que estimulen la armonía y el bienestar de tu ser. Puedes comenzar con oraciones sencillas llenas de optimismo y comprensión hacia tu despertar interior.

Solo por hoy no te enfades
Sólo por hoy no te preocupes
Sólo por hoy sé agradecido
Sólo por hoy trabaja duro-practica intensamente
Sólo por hoy sé amable con los demás

4. Pranayama o Respiración consciente: La respiración es esencial para la vida. Pero tal vez no nos damos cuenta de que nuestra respiración se ve afectada por nuestros pensamientos, influyendo ésta, a su vez, en nuestros pensamientos y fisiología. Es una relación eterna y reciproca, por lo cual; aprender a respirar puede ser una herramienta valiosa para ayudar a restablecer el equilibrio entre la mente y el cuerpo. Para esto puedes utilizar algunos mudras o posturas de los dedos mientras inspiras profundamente durante 4 seg y sueltas el aire lentamente, siempre por la nariz. Esto permitirá que tus vías respiratorias trabajen al máximo oxigenando tus células y revitalizando tus tejidos.

5. Nutrición Energética: Nuestro cuerpo necesita energía para poder rendir diariamente, y si no le proporcionamos lo que demanda, nuestra salud y bienestar comienza a empeorar, muchas veces evidenciándose a través de pequeños síntomas que son la alerta que nos indica que algo se está produciendo. Por eso, una nutrición energética y adecuada es pues un elemento clave para la salud, teniendo en cuenta que si la calidad de los alimentos es buena, buena será también la calidad de nuestra salud y del modo de vida que tengamos.

“Que el Alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento”

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