Mejora tu vida con el mindfulness

Septiembre es un mes de cambios, acaba de comenzar un nuevo curso y, probablemente, has vuelto a prometerte que conseguirás mantener la calma y aceptar todas las dificultades que se presenten a lo largo y ancho de esta nueva etapa. Pero seguramente, que por experiencia también sabes que, sin las herramientas adecuadas el agobio y el estrés de las obligaciones diarias te puede llevar a situaciones de malestar y baja calidad de vida.

Por eso hoy quiero compartir contigo una herramienta que me han venido ayudando mucho en los últimos tiempos para lidiar con mi día a día y que te ayudará sin dudas a mejorar tu vida : el MINDFULNESS.

 

Tal vez nunca hayas oido hablar de esta técnica de bienestar, la cual podemos definir como un método de atención con plena conciencia al momento presente. Sus orígenes se remontan a la filosofía budista, pero no debemos limitarnos a relacionarlo con lo que conocemos como meditación tradicional; ya que si bien ésta también tiene cabida dentro de este método, el mindfulness es mucho más que meditación.

El mindfulness tiene que ver con prestar atención plena al momento presente tanto de los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor como de los que ocurren en nuestro interior. Pero esta atención tiene que ir unida a un ejercicio de aceptación de la realidad que nos rodea o que estamos experimentando en nuestro interior, sin juzgarla; es decir sin asociar pensamientos a esa realidad. La mayoría de los trastornos de depresión o ansiedad se relacionan con una obsesión con el pasado o el futuro, asociando connotaciones negativas a ambos momentos vitales. Con el mindfulness lograremos centrar toda nuestra atención en el momento presente, independientemente de la actividad que estemos realizando y seremos capaces de centrar toda nuestra energía en el aquí y el ahora.

Puedes practicar el mindfulnees a la manera tradicional, la cual es similiar a la meditación. O también puedes practicar el mindfulness activo.

Si eliges la primera opción tendrás que reservarte un ratito para ti cada día (al principio pueden bastar 5 minutos) en un lugar tranquilo, en un entorno agradable para conectar con tu propio cuerpo y tu mente mientras te limitas a observar y percibir lo que ocurre dentro y fuera de ti, pero con aceptación y sin evaluación.

Personalmente me va más la segunda opción que consiste en aplicar el mindfulness a las actividades cotidianas del día a día. Al principio es mejor que lo practiques mientras realizas actividades sencillas, como pueden ser ducharte o lavar los platos. Durante esos minutos vacía tu cabeza de todas las preocupaciones que te rondan y deja de rumiar tus problemas; tan solo limítate a sentir la temperatura del agua, el tacto de tu piel, las formas de tus manos y de tu cuerpo. Notarás que tras esta experiencia te sientes mucho más feliz, motivada, relajada y dispuesta a continuar con tu vida.

Sé que si te animas a probarlo al principio puede resultar algo frustrante porque es fácil distraerse. Y es que el mindfulness, como casi todo en la vida, requiere de práctica y constancia. Pero todo lo que te devuelve, con una mínima inversión de esfuerzo, te aseguro que merece la pena.

 

Texto de @cris_opositora

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