Los beneficios de darse un masaje cada quince días

El masaje es, probablemente, la herramienta terapéutica más antigua que el ser humano utilizó para proporcionarse un recurso natural contra el dolor. Su evolución y uso han ido evolucionando con la sociedad, hasta convertirse en la técnica de «tacto estructurado» que hoy conocemos. En Egipto se ha descubierto en papiros y grabados que los masajes formaban parte de la vida cotidiana de los faraones. En China, el libro Nei Ching, considerado como una referencia en el fundamento médico tradicional y escrito en el 1000 a.C., ya se refleja el masaje como una técnica eficaz para tratar diversas dolencias. En la India alrededor del  1.800 a.C. se publicó el primer libro médico conocido en el país oriental: el Ayur-Vedan en el cuál hace referencia al masaje y se introducen términos como el de fricción y frotación para mantener un cuerpo saludable.

La masoterapia consiste en una amplia gama de técnicas que influyen en el cuerpo a través de la presión, la fricción o la manipulación de la piel, los músculos y los ligamentos. Aunque los masajes suelen realizarse con las manos, también pueden usarse otras los pies o los codos, o incluso instrumentos como rocas o rodillos.

 

¿Qué beneficios obtenemos al darnos un masaje cada 15 días?

  1. Combaten los dolores de cabeza por tensión que suelen originarse porque ciertos músculos del cuello y de la espalda permanecen rígidos y tensos durante mucho tiempo. El masaje ayuda a relajarlos e incrementar el flujo de sangre dentro del tejido, aliviando así el malestar.
  2. Ayudan a combatir el estrés y la ansiedad puesto que contribuyen a disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
  3. Activan la circulación sanguínea, puesto que contribuyen a dilatar los vasos sanguíneos al reducir los niveles de cortisol y norepinefrina, sustancias asociadas con el estrés. Con lo cual, esto ayuda a mejorar la circulación sanguínea y a reducir la presión arterial.
  4. Disminuyen el dolor, aliviando las tensiones musculares. El masaje provoca reacciones químicas en el músculo semejantes a las que provocan los analgésicos y anti-inflamatorios. Por otro lado, estimulan la acción de las mitocondrias, acelerando así la recuperación de los tejidos.
  5. Ayudan a dormir mejor ya que propician el incremento de los niveles de serotonina, un neurotransmisor que mejora el estado de ánimo. Además,  influyen en la producción de melatonina, hormona inductora del sueño.
  6. Combaten la depresión ya que durante el masaje se elevan los niveles de oxitocina y serotonina, sustancias relacionadas con el placer y el bienestar.
  7. Mejoran la concentración ya que durante el masaje, nuestro cerebro recibe una mayor oxigenación y cantidad de sangre, activándose así ciertas áreas del cerebro.

La asociación de la aromaterapia en el masaje potencia sus beneficios ya que, por un lado, el masaje en sí estimula el cuerpo directamente, y por otro, los aceites esenciales actúan penetrando en la piel y a través del olfato haciéndonos beneficiaros directos de sus propiedades.

En resumidas cuentas, podríamos decir que un masaje recibido regularmente no solo nos hace sentirnos mejor a todos los niveles,  potenciando nuestro estado y bienestar interior sino que influye de manera global en nuestro estado de belleza integral. 

 

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